Relato «XIMI XIMI XIMI» de Inés María Teso

Grunit era una aldea calmada. Tan sólo la habitaban unas curiosas criaturas, los vinsis. Eran figuras esbeltas, de color púrpura, piel refulgente como el terciopelo pero pulida como el mármol. Hablaban una extraña lengua hipersofisticada: el terf. 

Todos los días se sucedían tranquilos; me atrevería a apuntar que demasiado. Había un aldeano llamado Solev que soportaba con terrible desgana tanto hastío y tanta previsión. Los días no eran días, sino cromos preciosos pero repetidos.

—Sertu tipi dere cut. —En terf significa que se aburría soberanamente. 

Prosiguió: 

—Sipo reli sati pono. —»Me largo para siempre».

—¡Deso voni tase cote, Solev! —lloraron sus padres desconsolados. No se necesita la traducción; se lee el sentimiento.

—Sertu tipi dere cut. —Prosiguió su camino—. Forto muni tase. —»Voy a forjarme mi propia vida». Y así decidió.

Los alrededores del pueblo eran majestuosos. Los seres vivos eran una magnífica obra de arte y una oda a los cinco sentidos. La piel de algunos era tan suave como la de los vinsis pero había de todos los colores del arco iris y de mil tonos; además eran del tamaño de una ardilla; se comunicaban de una forma peculiar que más bien se adivinaban como formidables pero dulces melodías. El típico trino de un pájaro era una nimiedad comparado con estas alegres tonadas.

—¿Ture mini tolo cuti? —preguntó extrañado a uno de los animalitos.

—Ximi ximi ximi —respondió entusiasmado un precioso xilo. Un xilo era como un ave pero sus brillos eran tan intensos que irradiaban haces de luz por kilómetros. Siempre se comunicaban con la onomatopeya «ximi» pero con numerosas variantes para expresar distintos mensajes y emociones. Estas variantes eran: velocidad, tono, intensidad, sonido… De ahí procedía el nombre.

El vinsi tenía dificultades en concentrarse, deslumbrado por esos fogonazos tan hipnóticos.

—Ah, ya comprendo —contestó decidido y prosiguió—. Te sientes contento porque me estás irradiando alegría, brillo y color y de repente olvidé todo lo que me perturba.

—Exacto. Ximi ximi ximi. Cuando aprendas a abrir los ojos y tu corazón de verdad, comenzarás a maravillarte por todo cuanto te rodea y tu tedio se esfumará.

El vinsi se quedó escéptico pero a la vez fascinado y regresó con los suyos. En ese momento estaban festejando el aniversario de su civilización y toda Grunit se vestía de vivos colores metálicos y cegadores.

—¡Ximi ximi ximi! —comenzó el joven a exclamar pletórico, pero nadie lo entendía, claro. Al cabo de unos minutos una nube tornasolada se cernió sobre la aldea. ¡Eran miles y miles de xilos multicolor venidos de todos los rincones, entre ellos el nuevo amigo de Solev!

—¡Ximi ximi ximi! —entonaban animados los emplumados y coloridos seres voladores.

—¡Qué belleza! Hermosas criaturas que siempre nos han rodeado, alumbrado, deslumbrado y coloreado y yo, ingrato de mí, quejumbroso de tedio —pensaba el vinsi.

De repente, el precioso xilo amigo suyo le susurró al oído:

—Ximi ximi ximi. —Le contó el secreto mejor guardado de los plumíferos: los colores de la aldea, de los paisajes e incluso de los propios vinsis eran generosamente bañados por los xilos desde hacía centurias. Anteriormente todo estaba teñido de blanco y negro con tonalidad de grises, pero cuando se instalaron los xilos decidieron inundar todo de luz y color con sus fulgores y destellos.

Solev abrazó emocionado a sus padres al conocer el secreto y se lo reveló a todo el pueblo. Desde entonces, bautizaron al festival con el nombre de «Xilo Vinsi Ximi Ximi Ximi» (o XVXXX), que significaba: «Gracias a los xilos existimos los vinsis y rebosamos color».

No existe el tedio con el color. Son incompatibles.

¿Tu vida es en blanco y negro y monótona o a todo color y dinámica? ¿Cómo la coloreas?


Querida Inés , muchas gracias por traernos este cuento en forma de reflexión con tanto cariño 🥰

Gracias por hacernos sentir como los más pequeños, siempre con una forma de expresarse maravillosa.

Agradecemos juntos esta lectura y deseamos muchos colores diversos, para ser siempre conscientes de que la vida es muy especial 💗

Un comentario en “Relato «XIMI XIMI XIMI» de Inés María Teso

  1. Un relato de lo más colorista y con una gran moraleja, Inés María Teso. Esos pequeños animalillos se comunican alto y claro. Un escrito muy original, chispeante y ameno.

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