TODOS IMPORTAMOS: (2do) segundo reto Escribelandia

¡Qué momento de reto tan especial! 😊

Este mes de noviembre lo estrenamos con el segundo (2do) reto en «escribelandia», mostrando todos los escritos recibidos que, a modo de pilares, se elevan hacia el infinito de los sentimiento a través de las palabras.

Vamos a descubrir quienes son los 4 participantes en este segundo (2do) reto, cuyo lema es: «TODOS IMPORTAMOS«.

Tenemos el placer de tener junto a nosotros a 3 autores presentes ya en escribelandia y a un autor revelación que participa en el reto.

A continuación incluimos sus escritos, para sentir como han hecho brillar el lema del reto: TODOS IMPORTAMOS ✨✔🌍💚🥰

ANA I. REGALADO: NOS ESCRIBE…

Llega la hora del patio y los niños salen de clase atropellados, corren a ver quien llega antes al balancín y a la estructura de barras de hierro por las que trepar para conquistar el castillo.
Llegar arriba del todo es lo que tiene más éxito.

Ángel se quedaría en la clase si pudiera.
Sale detrás, despacio, viendo cómo se forman los grupos para los diferentes juegos.
Se acerca a la barandilla y se asoma al patio de los mayores.
Desde allí, el sonido de las risas y los gritos en los columpios se le antoja ensordecedor.
Él solo piensa que pase el rato rápido para volver de nuevo a la clase.

Por detrás suyo pasan tres niñas, cuchichean. No necesita escucharlas para saber de quién hablan.
Antes le importaba, pero ahora le da igual.
Ya ha decidido que va a cubrirse con una capa invisible por la que no traspasen sus palabras hasta él, la única pega es que las suyas tampoco van a poder hacerlo.

Es un mal menor. Estar a salvo, eso es lo que quiere y no sabe hacerlo de otra forma. Porque nadie parece entender lo que pueden llegar a doler las palabras.

Ángel sueña despierto apoyado en la barandilla, vuela más allá del patio del colegio y cuando suena el timbre para llamar a las clases, vuelve a replegar sus alas y las esconde bajo la capa.

Ángel no sabe que cuando sea mayor, volará por encima del castillo de hierro.


Debemos observar a nuestros niños para darnos cuenta si están poniéndose una capa, o si son ellos los que están haciendo que otros se la pongan.

Podemos educar en valores, en inteligencia emocional y en el amor a la diversidad para interiorizar desde niños que todos somos importantes.


RAÚL BULLIDO GARAY: NOS ESCRIBE…

Desde que nacemos somos esponjas de pensamiento, crecemos imitando nuestro entorno. La vida es un proceso creativo, una luz entre las sombras, el bien contra el mal.

La escritura es un método instructivo que por su devenir se sale por la tangente y abre nuevos caminos. La libertad se enorgullece, el espíritu se aviva. Es capacidad de transformación, el cambio de las reglas, un universo propio que tiene como finalidad salir de las tripas y del corazón para compartirlo con los demás. Los demás le dan vida y vuelve el proceso de crecer con el boca oreja o a través de las redes sociales, tan cotillas ellas, para engordar la empatía entre los lectores. Es un devenir continuo de murmullos de pasión lectora. Observamos y creamos, inventamos y lo exageramos. Porque todos y todas importamos.


SERGIO LAX VEGA: NOS ESCRIBE…

¿Cómo nos influye vivir en grupo?

El ser humano es un ser social por naturaleza. Desde nuestros orígenes como especie hemos convivido con nuestros similares y hemos sabido adaptarnos a nuestro entorno. Sin embargo, desde la prehistoria hasta hoy en día, no sólo han pasado cientos de miles de años, si no una evolución histórica, social, cognitiva con factores psico-sociales que no se nos deben pasar por alto. No es la misma relación la que teníamos con nuestra misma especie cuando éramos neandertales, homo erectus, homo sapiens ni el actual homo sapiens a 4.0. Desde el neandertal hasta el homo sapiens, se relacionaban muchas veces por instintos: de supervivencia, de convivencia y conveniencia por tribus, familias y su entorno, el homo sapiens 4.0. esos instintos los tiene básicamente olvidados, y ahora está en otros menesteres cuya influencia tecnológica ha cambiado por completo su relación con su entorno físico, la naturaleza, y el medio ambiente; y el entorno social: las personas.

Considero que formó parte de una generación que desde pequeño estábamos acostumbrados a relacionarnos a diario con la familia y compañeros, por supuesto en el ámbito del hogar y escolar, respectivamente, pero también con amigos en el ámbito de tu ciudad, por barrios, o tu pueblo. Fuimos los últimos que jugábamos en la calle al fútbol, dábamos paseos en bici, jugábamos a las peonzas, a las canicas, los tazos (antiguas tabas), intercambiarnos cromos o cartitas perfumadas (los cromos eran más de chicos y las cartitas de chicas), sin tantos miedos como hay ahora y sin tanta tecnología. Yo nací en 1986, y a la edad de 14 años tuve mi primer móvil, pero éste no hacía fotos, no había Internet, aplicaciones, ni redes sociales, lo principal eran llamadas, sms y el famoso juego del snake, que seguro tanto muchos os acordáis. Antes la convivencia se daba por sentada y por hecho, en todos los ámbitos: familiar, escolar, social, de pareja, ahora aunque la tengamos, en muchas ocasiones hay un aparatito de por medio llamado smartphone que es o parece ser lo que nos conecta a las personas, pero en muchas ocasiones, lo que realmente hace es desconectarnos de tu entorno cercano, que es el más importante.

Está claro que la tecnología es un gran avance y cuenta con múltiples ventajas, y debemos saber emplearlas de la mejor manera, pero depende de nosotros cómo usarla para bien y conectarnos al mundo cercano e inmediato que no es más que el presente y el aquí con las personas que nos rodean día a día: familia, amigos y compañeros. Si alguna vez has pensado que la sociedad está de mal en peor, olvídalo, piensa y actúa por ti mismo, tu vida y tu entorno cercano depende sólo de ti mismo. La vida es maravillosa si estás y te sientes bien, y normalmente es así, en gran parte por la gente que nos rodea.


SILVIA TOLOSA LÓPEZ: NOS ESCRIBE…

Recuerda… ¡Tú me importas!

Lo conoció en un hospital de personas con problemas. Un psiquiátrico donde el tiempo se paró. Le pareció un chico encantador desde el primer momento. Grande donde los haya. Debía medir uno noventa fácilmente. Y le resultaba casi violento y peligroso estar cerca de él porque ella apenas llegaba al metro cincuenta. Era un tipo muy educado que se presentó con facilidad y de forma muy correcta. No dio besos ni tocó a nadie al entrar en la sala cuando el terapeuta lo presentó pero sí que levantó la mano en forma de saludo y miró con ojos amables y sinceros. A ella entonces la terapia en grupo empezó a interesarle.

Aquel recién llegado se definía como chabacano porque siempre decía «¡Soy de pueblo!». Y es verdad era de pueblo pero criado en la capital del reino. Madrileño de adopción nacido en un pueblo de no más de 100 habitantes en la Extremadura recóndita. Pero cuando cumplió los 10 años sus padres vinieron a vivir a Madrid y se convirtieron en exiliados por necesidad. Trajeron las costumbres y el buen hacer de los emigrantes y sobre todo la sabiduría de su pueblo. Se convirtieron en los protagonistas de la ‘España Vaciada’. Pero nunca olvidaron sus orígenes porque quien los olvida está perdido y jamás volverá a encontrarse. La memoria de sus ancestros es lo poco que uno se lleva cuando todo termina.

Era un hombre sabio que hablaba con palabras cultas. Había leído mucho en todas aquellas noches sin poder dormir porque el recuerdo creaba la herida del insomnio y ello le convirtió en ávido lector y un ‘zombi’ de las letras. Lo leía todo. Desde artículos científicos hasta novelas clásicas y pasando por poesía y prensa. Todo servía para pasar la noche. Y además era gratis. Iba a la Biblioteca pública y ‘sacaba’ 10 libros o revistas. A los tres días volvía con todo leído y volvía a ‘sacar’ otros tantos artículos de lectura. Enseguida tuvo que buscar otra biblioteca y otra y otra más. Toda Biblioteca nueva que se fundaba recibía su visita de insaciable lector. Porque necesitaba evadirse del mundo con la lectura. Porque desde que lo descubrió todo se sumergió en la depresión lectora inviolable que le alimentaba y sanaba para no enloquecer. Pero no se puede vivir solo de literatura también se necesita el amor verdadero para vivir. Y aunque fue un niño querido. Se convirtió en un adolescente noble taciturno y un tanto triste y solitario. Un friki de la juventud que nunca quiso ser ‘normal’ como decían los compañeros de la escuela.

Sus padres jamás supieron nada siempre creyeron que era su carácter. Y a él le ayudaba sentirse querido y respetado por ellos. Era hijo único y nunca se marchó de la casa de los padres. Un día en un accidente de coche sus padres se fueron para siempre y se quedó solo con 23 años y continuando el negocio de la familia que tanto les había costado tener. Le iba bien y le gustaba trabajar en el Bar. Era como la universidad de la vida. Era el dueño y se bastaba él solo para llevar el pequeño bar de barrio. Se crió allí y sabía cómo llevarlo y sobre todo tenía ‘cabeza’ para ser propietario. No ganaba mucho pero lo suficiente para quien tiene casa pagada y mantenerse sin grandes pretensiones.

Jamás se revolvió ni lastimó a nadie aunque a él le lastimaron.  No era rencoroso ni tampoco rebelde. Su rabia se evaporó mientras leía aunque lo lastimaron mortal y gravemente. Le robaron su derecho a la inviolabilidad. Fue en la boda de una prima de la familia cuando tenía nueve años un camarero lo engañó durante el convite. Se convirtió en víctima de un depredador sexual. Y entonces no lo supo. Había sido solo un juego. No sabía lo que había pasado por inocencia. Lo descubrió años después cuando creció. Y entonces todo se rompió en infinidad de trozos de dolor que se le clavaron en el alma para siempre. Y todo se convirtió en una pesadilla. Y durmió su pesadilla años hasta que un día tras el repentino fallecimiento de sus padres dijo «¡Basta!». Ese día decidió suicidarse. Solo tenía que cargar la pistola del valor y disparar una bala. Pero no tenía pistola.

Estaba sumido en una depresión… empezó a no comer, dejó de abrir el bar, y un día se olvidó de levantarse de la cama, tampoco se aseaba y mucho menos se cambiaba de ropa… Un feligrés del bar y vecino consiguió convencerlo y lo acompaño al Departamento de Salud Mental de su Ambulatorio. Esa misma mañana decidieron un ingreso psiquiátrico voluntario por peligro de autolisis. Todavía no sabe porque acepto. Y era cierto llevaba un mes pensando cual sería la mejor forma de suicidarse para dejar de sufrir por la vida que le había tocado. Porque había perdido la esperanza y estaba solo sin sus padres. Ya no había nadie a quien le importara y ¡no podía más! Y en el hospital descubrió como podría llevar a cabo su necesidad de desaparecer. Allí no tomaba la medicación que le daban. La guardaba en la lengua y después la escondía en un cubilete del parchís que había cogido de la sala de juegos y lo guardaba enganchado debajo de la mesita de noche envuelto en esparadrapo que robó de la mesa de enfermería como si nada. Después iba por los pasillos con una cierta actitud de autómata cooperador con el personal sanitario como si no estuviera maquinando nada. Pero realmente tenía pensado un plan casi perfecto de auto-aniquilación. Sería después de la merienda a las cinco de la tarde cuando los otros pacientes están despidiéndose de los familiares y amigos que han ido a visitarles y justo durante la merienda que él se escondería en la sala de juegos que quedaba vacía ¡Nadie le echaría de menos! Pensaba tomarse todas las pastillas una a una de una toma. Esa sería su merienda. Tenía almacenados ya tres cubiletes del parchís repletos de pastillas de todos los colores y texturas. Cuando tuviera nueve como nueve años tenía cuando todo sucedió se tomaría todas las pastillas y dormiría para siempre. Ese era su plan maquiavélico.

Llegó el día que consiguió los nueve cubiletes repletos de pastillas y empezó a ejecutar la etapa final de su plan poco a poco tomándose las pastillas una a una. Tenía también una botella de agua e iba bebiendo a sorbos mientras se iba envenenando con todos los comprimidos que había ido ahorrando para gastarlos en la última merienda.

  • ¿Me das agua por favor? –le dijo ella enfocándole con su vaso de plástico-
  • ¿Cómo? –le contestó sobresaltado porque alguien estuviera allí detrás suyo-
  • ¡Que si me das agua! –le repitió-
  • ¡Claro! –dijo de malagana- pero me hará falta más agua
  • ¿Más agua? –preguntó ella-
  • ¡Sí! –le contestó poniéndole agua-
  • ¡Tienes mucha sed! –afirmó ella- Yo también. La medicación reseca la boca
  • ¡Sí! –dijo tomando otra pastilla-
  • ¿Qué tomas? –le preguntó-
  • Unas pastillas que no me tome antes –contestó fríamente sin mirarla-
  • ¡Ah! –dijo- Pero esas pastillas son muchas
  • ¡Me dejas en paz por favor! –le contestó secamente-
  • ¡No puedo dejarte! –le dijo parándole el brazo con delicadeza- No sé porque lo haces ni me importa. Pero quiero que pares.  Sea lo que sea que pasa o paso no se soluciona así
  • ¡Tú que sabrás! – dijo llorando- ¡A nadie le importa lo que me pasa!
  • ¡Lo sé porque yo también he estado ahí! –le contestó suavemente- Y a mí me importas porque todos importamos. No dudes ni por un momento de que no importas. Eres lo más importante del mundo. ¡Todos somos importantes! Si algo he aprendido es que el ser humano es importante y todos importamos. Toda persona es importante. Tú eres importante porque como todos tienes algo que aportar al mundo. No eres más ni menos que el resto del mundo. Tienes una valía impresionante y tu actitud y tus actos marcarán la vida de los que te rodean. Si no estuvieras sería una catástrofe porque dejarías vacíos a los que estamos aquí y te hemos conocido. No debes rendirte jamás porque la grandeza existe en cada uno de nosotros y todos, también tú, tienen un gran potencial que aportar a la vida.  Y aunque algunas veces tendrás que olvidar lo que ya no está, debes apreciar lo que todavía tienes y mirar hacia adelante por lo que vendrá porque tienes la extraordinaria suerte de vivir. ¡Estas vivo! Y sea lo que sea lo que hayas vivido constituye tu extraordinaria vida como persona. No serías quien eres si no hubieras vivido. Y lo que has vivido te hace extraordinario… Puede que no fuera justo lo que te sucediera pero tampoco sería justo que dejaras este mundo mientras me importas…

Ese día ella le salvo la vida solo escuchándolo. Al día siguiente a ella le dieron de alta y se marchó a su casa. Al mes siguiente fue él quien abandonó para siempre el hospital y nunca, nunca dejaron de sentirse importantes. Cada uno importó para el otro y empezó una nueva forma de ver el mundo. Un mundo mejor donde ‘¡TODOS IMPORTAMOS!’ sea quien sea que seamos o sea cual sea la vida que tengamos o hayamos tenido.


MUCHÍSIMAS GRACIAS A LOS 4 AUTORES POR PARTICIPAR ✨✔😉 Leeros nos hace sentir y reflexionar más, para tener muy en cuenta lo que de verdad importa 💗

Publicado por escribelandia

Emprendimiento Creativo

2 comentarios sobre “TODOS IMPORTAMOS: (2do) segundo reto Escribelandia

  1. Excelente web y muy importante el tema sobre el cual leemos y reflexionan.
    He escrito algunos relatos para niños, no se si pueda publicarlos aca.
    Dejo presente la inquietud y agradezco de antemano su atencion

    Me gusta

    1. Bienvenido José 🙂 Nos alegra mucho que te cause buena impresión lo que desarrollamos aquí en «escribelandia». Estás invitado a participar cuando mejor consideres. Seguro que tu aportación para co-crear junto a nosotros es formidable. Un abrazo y feliz día 🤗

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: